Maradona pierde la divinidad

Maradona pierde la divinidad
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Los dioses son dioses porque la sociedad así los aceptan. Si nadie creyera en ellos, pasarían desapercibidos, perdidos entre la gran masa. Pero en cuanto un grupo de personas les confiesan adoración y caen rendidos ante su magia, se corre el peligro de endiosarles por encima de sus posibilidades. En ese momento, los dioses se creen por encima del bien y del mal, sin caer en la cuenta de que muchas personas en general y niños en particular les miran como ejemplo a seguir.

maradona

Diego Armando Maradona es uno de esos mortales a los que la sociedad los convirtió en inmortal. La adoración de miles de fans que vieron en sus regates y goles motivos para desconectar de sus problemas y sonreír le convirtieron en un ídolo de masas. Pero Maradona no supo digerir bien tanta fe. Se perdió en la noche y en las drogas. Puso un broche gris a su carrera deportiva y lo que es peor, escribió el prólogo de una vuelta al mundo de los mortales que le iba a resultar muy dura.

Sus salidas de tono has sido continuas. En cuanto alguien le critica, él lo toma como una ofensa personal a él y a Argentina. Nadie le explico que él solo no es nadie y que necesita a los demás para seguir siendo dios. Su última salida de tono ha sido después de que la selección albiceleste consiguiera el billete para el Mundial de Sudáfrica. Se lo dedicó a los periodistas con una grosería salvaje impropia de nadie que quiera definirse como persona. Su rabia le cegó y le ha vuelto a crear un número de enemigos aún mayor de los que tenía hasta hace una semana. Pero lo peor de todo es que el número de persona que le siguen adorando ahora mismo se cuentan con la palma de la mano.

Imagen de wikipedia

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