El Madrid hace el ridículo en Valencia

El Madrid hace el ridículo en Valencia
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El estadio de Mestalla fue el escenario elegido por los jugadores del Real Madrid para hacer un nuevo ridículo. Una nueva ofensa al escudo que a la altura del corazón llevan en su camiseta. Por muy perdido que esté el campeonato liguero, el club no se merece el desprecio que la han mostrado. Los jugadores del Valencia que se intercambiaron la camiseta con los de Juande Ramos no tendrán que lavarlas, porque no están sudadas.

Foto: futbolred.com

Empieza a ser una constante ver como hay jugadores que pasan desapercibidos durante los 90 minutos que duran los encuentros. Algunos sólo se muestran cuando meten goles, como es el ejemplo de Raúl. El capitán del Madrid reserva sus carreras hacia ninguna parte para los partidos en el que las audiencias televisivas son millonarias.

Cuando ya no hay nada en juego, pasa. Quizá en uno de estos partidos en los que no se le ve también tendría que salir del campo señalándose su nombre en la camiseta, igual que cuando marca un gol.

El equipo de Concha Espina tiene que reflexionar. El primer gol que recibió fue obra de Mata, un futbolista criado en los campos de la antigua Ciudad Deportiva. Fue el mejor del partido con una camiseta que no tendría que ser la suya. De haberse hecho bien las cosas tendría que ser jugador del Real Madrid. Porque fue educado para cumplir sus sueños en el equipo que durante tantos años presidió Santiago Bernabéu.

El que me decepcionó fue Casillas. Su rostro ha perdido la alegría con la que se lanza a detener los disparos que le regalan los delanteros enemigos. Contra el Valencia mostró una evidente falta de competitividad, que se tradujo en una imponente cantada en el segundo gol che, marcado por Silva.

Por unos instantes creí que la portería de los de Juande estaba ocupada por Zubizarreta. Pero no, era Íker. Por tradición, por orgullo y por profesionalismo, el Real Madrid no puede tirar por la borda su imagen en los tres últimos encuentros que faltan para terminar la Liga. La afición no es culpable de que no hayan ganado el título.

Imagen:futbolred

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