Dallas Mavericks, brillantes campeones de la NBA

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El equipo liderado por un increíble Dirk Nowitzki ha roto casi todos los pronósticos y se ha proclamado campeón de la NBA de forma brillante por primera vez en su historia. Como muchas veces sucede en el deporte, el favoritismo que pueda dar los grandes nombres no asegura una victoria si no hay juego en equipo. Esto que puede ser tan elemental, se podría decir que resume muy bien lo que hemos podido ver durante toda la eliminatoria por el título.

Dallas-campeón

Un equipo, los Mavs, con una gran estrella pero muy  bien secundada por el resto del equipo y sobre todo haciendo un juego siempre de equipo. La prueba es como el alemán ha corrido y ha defendido como el que más, demostrando su total implicación con el resto del equipo y sin creerse por encima del resto. Por el otro lado teníamos al famoso ‘Big-Three’ formado por Wade, Lebron y Bosh. Un equipo formado por y para sus tres rutilantes estrellas. Pero como se ha demostrado, no es suficiente. El resto del equipo estaban poco más que de espectadores de lujo. Y eso es un peligro muy grande, a pesar de la calidad de tres de los mejores jugadores de la NBA, ya que basas todos tus éxitos o fracasos en si tienen el buen día o no.

Durante gran parte de las finales, la presión y el saber que todo dependía de su juego ha afectado y lastrado mucho el juego sobre todo de Lebron, que no ha estado a la altura. Tendrán muchos años para volver a intentarlo, pero o se cambia mucho la mentalidad o no será a buen seguro el único fracaso. Y es en Miami todo lo que no fuera ganar era considerado como un fracaso, tal y como han señalado sus propios jugadores.

Dallas-Mavericks

En cambio Dallas era el eterno aspirante, ese equipo que estaba acostumbrado a ser uno de los favoritos al principio de la temporada pero acababa siempre fracasando, este año no partía en las quinielas como uno de los principales favoritos. Por delante se entendía que estaban los Heat, Lakers, Boston u Orlando. Le ha podido beneficiar el ir de tapados y por fin quitarse esa presión de ser la eterna decepción. Sin embargo, se hicieron muy bien las cosas durante el verano, conservando un equipo veterano que rodea a una estrella como es Dirk, y haciendo una serie de fichajes que apuntaran un equipo muy sobrio, en el que todos tienen su papel. No será el campeón con más estrellas, pero si uno de los que han hecho un mejor juego en equipo en los últimos años. Nombres como Shaw Marion, Tyson Chandler, Kidd, más el papel de unos suplentes que han estado brillantes como Jason Terry, JJ Barea o Haywood han hecho de Dallas un equipo muy sólido, en el que todos defienden y también ayudan en ataque con su aportación. Un equipo veterano que ha sabido utiliza su experiencia en los momentos más complicados, como cuando se pusieron en esta final con 2-1 en contra.



El sexto partido es el mejor reflejo de lo que ha sido la eliminatoria. Todos los hombres de Dallas concentrados desde el primer momento, con una gran defensa y un juego de equipo en ataque. Y eso que Dirk no tuvo tres buenos primeros cuartos, pero daba igual, ahí estaba Terry o Barea para aportar puntos al equipo, sabiendo que en el mejor momento llegaría el alemán. Y así fue, Nowitzki apareció en el último cuarto para dar la puntilla a los Heat, ofreciendo lo mejor de su amplio arsenal. Mientras las tres estrellas de Miami fueron desapareciendo con el transcurso del partido, y se les echó en faltaba cuando la situación lo requería.

Dallas ya había conseguido lo más importante, comer la moral a Miami, que empezaba a asumir que les estaba ganando un equipo superior. Y así fue, contra pronóstico y sin necesidad de llegar al último partido, Dallas se proclamaba campeón de la NBA. Un título totalmente merecido que premia al mejor equipo de todo el año y con el MVP a Dirk Nowitzki.

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